Actualidad

¿CUÁL ES LA LIBERTAD QUE RECLAMAN?

Desde hace meses hay un sector de la sociedad que ha ganado la calle con una consigna, “Recuperar la libertad”. Se esgrimen argumentos con muy poca claridad intelectual, respecto del autoritarismo del gobierno, de la embestida contra “las instituciones”, de una supuesta avanzada comunista contra la propiedad privada. Fogoneada por medios de comunicación hegemónicos y dirigentes políticos del ala derecha, una horda desatada sale por las calles de la ciudad con espíritu “nacionalista”, aun poniendo en riesgo su salud y la de miles de personas por la pandemia que azota al mundo.

Ahora bien, ¿Cuál es la libertad que está en peligro? ¿Qué rasgos autoritarios tiene el gobierno contra ese sector de la sociedad? ¿Cuáles son las instituciones en riesgo? ¿Hay una determinación del gobierno por ir a un estado comunista al estilo Venezuela o Cuba?

Si tenemos en cuenta cuáles fueron las acciones políticas que han generado crispación, que lleno horas en los medios hegemónicos y salida a la calle, encontraremos que siempre se trata de medidas que buscan de alguna manera un Estado presente. Son medidas que ponen en riesgo intereses particulares, relacionados a élites que representan a la oligarquía terrateniente del país y a la burguesía empresarial.

El caso Vicentín es en este sentido paradigmático. Una empresa quebrada, con deudas infernales con el Banco Nación y campesinos, y que pone en riesgo la continuidad laboral de sus trabajadores. El gobierno, en una decisión política decide intervenir la empresa, apuntar a una expropiación y de este modo defender el dinero que la empresa le debe al estado, mejorar las condiciones de las y los trabajadores, y, además, tener una empresa de referencia de precios en el sector de alimentos, muy estratégico para la soberanía nacional. Esto no tardó nada en hacer explotar las placas de los medios televisivos, las tapas de los diarios derrochaban tinta y las radios ensordecían con acusaciones confiscatorias. Como si el infierno del comunismo esté a la vuelta de la esquina.

Lo cierto es que nunca hubo voluntad del gobierno de llevar adelante una oleada estatizante, ni mucho menos. De hecho, en un paso de comedia trágica muy triste el presidente tuvo que revertir su decisión alegando la “falta de consenso popular” en la medida, algo que no es del todo cierto. Si hubo consenso entre trabajadores y acreedores de Vicentín para la intervención. Quienes salieron a rechazarla son sectores terratenientes de la pampa sojera que ven como un peligro el desembarco del Estado en un mercado que es como la gallina de los huevos de oro, por los dividendos que generan los porotos de soja.

Quienes salieron a rechazar lo de vicentín son sectores terratenientes de la pampa sojera que ven como un peligro el desembarco del Estado en un mercado que es como la gallina de los huevos de oro, por los dividendos que generan los porotos de soja.

Pero no sólo fue Vicentín. Estos mismos, con la falsa idea del fantasma del socialismo, salieron a la calle contra la reforma judicial, se enajenan cuando se nombra la estatización de empresas energéticas, se ponen la camiseta de grandes grupos mediáticos por el decreto que regula las telecomunicaciones. Se encolerizan con la posibilidad de un impuesto a las grandes fortunas. Siempre, pero siempre, incentivados por los grupos mediáticos opositores acérrimos del gobierno, disfrazados de “prensa independiente”.

Por supuesto, que estas mismas voces cuando abren sus bocas destilan racismo, clasismo y violencia. No tardan ni dos segundos en marcar distancia de los pobres, en quejarse por los subsidios a las clases populares, por los derechos de las minorías, ¡Si hasta se quejan por el uso del lenguaje inclusivo!

Juan José Hernández Arregui, en las páginas de Imperio y Cultura, cuando se refería al fracaso del liberalismo del 1930 hace una cita al filósofo liberal John Dewey, que marca que “No hay en la actualidad palabra de la que se haya abusado más que la palabra ´libertad´. Toda tentativa de control y planificación de las fuerzas económicas es atacada y resistida por un cierto grupo en nombre de la libertad. Aún la observación más superficial muestra que este grupo está constituido por aquellos que por motivos evidentes se hallan interesados en la conservación del status económico, es decir, en la conservación de los privilegios tradicionales y los derechos legales que poseen” y cierra la cita advirtiendo “la libertad se identifica entonces con la perpetuación del sistema”.  He aquí la más clara explicación del fenómeno que vive la Argentina en estos días, y que podemos identificar a lo largo y ancho de Latinoamérica en los últimos años. Hay una clase que en nombre de la libertad lo que buscan es sostener un sistema que privilegia sus intereses, que son además intereses anexionados con el imperialismo que viene de Estados Unidos.

“No hay en la actualidad palabra de la que se haya abusado más que la palabra ´libertad´. Toda tentativa de control y planificación de las fuerzas económicas es atacada y resistida por un cierto grupo en nombre de la libertad”

Jhon Dewey

Por supuesto que esto sería imposible sin la maquinaria de adoctrinamiento del pensamiento. Hernández Arregui manifestaba en su obra, que hace una crítica de la cultura como herramienta de adoctrinamiento del imperialismo (en ese momento británico pero que puede asociarse a cualquier tipo de imperialismo), dice “La escuela, el periodismo, la radio, el cine, la Universidad, integran el frente de resistencia que los grupos económicamente encumbrados oponen al cambio social” y agrega “La libertad se ha convertido en una ficción”. Y en nuestra realidad opera algo similar. La discusión sobre la cuarentena es un claro ejemplo. La maquinaria mediática funciona como vocera de un sector de la sociedad que poco pudor tiene en que haya más o menos contagiados, y por consecuencia muertos. Su objetivo es que sus intereses no se vean en peligro. Por eso, operan contra las restricciones, llaman a la movilización de la gente por la supuesta “amenaza” a la libertad individual, fogonean con dictaduras y amenazan a quienes no piensan igual. Su único objetivo es generar las condiciones necesarias para que les dirigentes de un gobierno respondan a sus peticiones como mascotas.

Por eso cuando hablan de libertad, cuando se manifiestan, cuando se encolerizan contra un notero de televisión, no lo hacen por el conjunto de la sociedad. No están en la calle por les trabajadores de la salud, por las y los docentes, por les desocupades. No, a elles les tratan de “vagos” y “planeres” cuando cortan alguna avenida para manifestar por las condiciones en las que les toca vivir. Ahí también hablan de libertad, la de circular por la calle, aunque esto sea esquivando los cadáveres de las personas que el sistema que ellos quieren dejó afuera.

Así es que, a la pregunta de ¿Cuál es la libertad que reclaman? La respuesta es clara y directa. La libertad de hacer lo que les plazca, sin que nadie pueda levantar un dedo para señalarlo, sin importarle el bienestar del conjunto de la sociedad.

“¿Cuál es la libertad que reclaman? la de hacer lo que se les plazca, sin que nadie pueda levantar un dedo para señalarlo, sin importarle el bienestar del conjunto de la sociedad”

Categorías:Actualidad

Tagged as: , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s