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EL BENEFICIO DEL GENOCIDA

El Tribunal Oral Federal N°6 de la Ciudad de Buenos Aires decidió darle el beneficio de prisión domiciliaria al genocida Miguel Ángel Etchecolatz. El fallo concedido por los jueces se basa en “consideraciones humanitarias” dadas las condiciones de salud del represor. De todas maneras continuará detenido en Campo de Mayo, dado que pesan sobre él condenas en los tribunales de Lomas de Zamora y La Plata que no han dado lugar a tal beneficio.

Los Crímenes de Lesa Humanidad son aquellos que pesan como un ataque directo, generalizado y sistemático contra una población. En donde se condenan actos como el asesinato de hombres y mujeres, la esclavitud, la violación y la violencia sexual grave, la tortura, las desapariciones forzadas, las detenciones arbitrarias, y una serie de causas tan aberrantes e inhumanas que lo hacen considerar imprescriptibles.

Este tipo de crímenes son los que perpetró Miguel Ángel Etchecolatz. Que desempeñó el cargo de director de Investigaciones de la Policía Bonaerense en la última dictadura cívico-militar-eclesiástica. Que fue condenado a varias cadenas perpetuas por los crímenes cometidos en el llamado “Circuito Camps”. Comandaba grupo de tareas que secuestraban, torturaban y asesinaban personas en la red de centros de detenciones clandestinos que existieron en la provincia de Buenos Aires, a cargo de Ramón Camps, jefe de la policía bonaerense.

Entre los crímenes que se le acusaron como culpable encontraremos los ocurridos en la famosa “Noche de los lápices”, del 16 de septiembre de 1976. Además, de la primera desaparición de Jorge Julio López, en Los Hornos, partido de La Plata, en octubre de 1976, junto a un grupo de compañeros militantes, que fueron secuestrados, torturados y algunos de ellos desaparecidos o asesinados. Asimismo, se cree que grupos de tareas aún activos y que respondían a Etchecolatz fueron los que desaparecieron al mismo López el 16 de Septiembre de 2006.

Por esto resulta incomprensible la determinación del TOF 6, a cargo de los jueces Néstor Costabel, Sabrina Namer y Rodrigo Giménez Uriburu, que le concedió la prisión domiciliaria por que “En los últimos meses ha sufrido un deterioro significativo en su integridad física”. Se le dispuso que integre el “Programa de Asistencia de Personas bajo Vigilancia Electrónica” por lo que de lograr que en las otras causas le beneficien del mismo modo, quedaría con una tobillera en su domicilio.

Rubén López hijo de Jorge Julio, declaró en el medio C5N que esta decisión “Indigna. En el año 2016 pasó lo mismo. En aquél momento consiguió que en las 5 condenas le dieran la prisión domiciliaria y estuvo dos meses de vacaciones en Mar del Plata”. En referencia al mismo beneficio que había logrado en 2016 por lo que estuvo en 2017 en una casa en el bosque Peralta Ramos de la ciudad de Mar del Plata. Allí, la organización popular hizo movilizaciones de repudio a la presencia del genocida por lo que tuvieron que revocársela. A ese mismo lugar podría volver si se mantienen estos pedidos. Cuando el lugar de los genocidas, es y debe ser, la cárcel.

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