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COMIENZA EL JUICIO A CHOCOBAR: SE JUEGA EL ESTADO DE EXCEPCIÓN O LA JUSTICIA

Este viernes iniciaba en el Tribunal Oral de Menores número 2 de Comodoro Py, el juicio a Oscar Chocobar por el delito de “homicidio agravado en exceso del cumplimiento del deber”, por el asesinato de Juan Pablo Kukoc, de 18 años, el 8 de diciembre de 2017. Sin embargo, se pasó a cuarto intermedio hasta el 21 de octubre, dado que la defensa exige que se realice un juicio por jurado popular. Acá se juega una idea de justicia en el que se sentará las bases para saber si las fuerzas pueden hacer lo que quieran o no.

La defensa de Chocobar, que hoy contó con el apoyo de gran parte del arco político de derecha (y que había recibido el apoyo de los policías bonaerenses que se levantaron en agosto de este año), pidió suspender el juicio hasta que se resuelva un recurso de inconstitucionalidad que presentó contra la negativa de que sea juzgarlo por un jurado popular. Quieren que el acusado sea juzgado por un jurado. Este aplazamiento fue otorgado hasta que se resuelva la situación.

Apelar al juicio por jurado en este caso busca que de alguna manera la opinión pública condicione el accionar de la justicia. En una agenda mediática atiborrada por casos de inseguridad, y con sectores de la sociedad caldeando discursos de mano dura, la objetividad sobre el accionar del policía podría ser distorsionada. De hecho, ya hay una distorsión en la acusación “homicidio agravado en exceso del cumplimiento del deber”. El cumplimiento de su deber era detener al joven, no masacrarlo en el medio de la calle. Los abogados de la familia Kukoc debe acusarse por homicidio agravado por haber sido cometido por un integrante de fuerza policial. Esto tiene una pena de perpetua, el atenuante del cumplimiento del deber baja la imputación a cinco años, con un mínimo de dos.

LOS HECHOS

Aquél 8 de diciembre de 2017, en horas de la mañana, Juan Pablo Kukoc y otro compañero interceptaron en la calle Garibaldi, entre Olavarría y Suárez, en el barrio de la Boca a Frank Joseph Wolek, un turista estadounidense. Intentaron robarle su cámara fotográfica y ante la resistencia lo apuñalaron en zonas vitales. Al escapar tres personas que vieron lo huida de los jóvenes los persiguieron e interceptaron. Alcanzaron a Juan Pablo, la otra persona logró huir.  En el forcejeo de estas personas y Kukoc se presenta el oficial Chocobar, de la policía municipal de Avellaneda. Da la voz de alto, realiza tres disparos hacia el cielo, por lo que el joven se asusta trata de huir por la calle Suárez. Ante esto, Chocobar, continúo la persecución, pero ahora disparándole tres balazos por la espalda que impactan en el joven que muere en el medio de la calle.

Este hecho se le imputa a Chocobar como homicidio agravado ya que las acciones de Kukoc ya no representaban ningún peligro para la integridad física o la vida de nadie. Escapaba, corriendo y de espaldas al oficial. Quién a su vez se excede en el cumplimiento del deber asestando una serie de disparos que, además de impactar en Juan Pablo, pudo haber herido a cualquier otra persona que transite por el lugar.

Aquella situación tomó una enorme relevancia política ya que el entonces presidente de la Nación, Mauricio Macri, y la ministra de seguridad, Patricia Bullrich, recibieron en la casa Rosada a Chocobar, lo felicitaron por su “valentía”, y presionaron a la justicia para que no lo condene. Por esos días, el juez de instrucción de la causa había, Gustavo Velázquez, había procesado al oficial por ser “autor penalmente responsable del delito de homicidio agravado por su comisión con violencia contra las personas mediante la utilización de un arma de fuego, cometido con exceso de legítima defensa” y lo embargo por $400000 pesos.

LA DOCTRINA DEL “ESTADO DE EXCEPCIÓN”

A partir de ese hecho, el macrismo comenzó a desplegar públicamente su relato en favor de las fuerzas de seguridad, y desató al aparato represivo del estado que tuvo la venia presidencial para disparar a matar en cualquier circunstancia. Con manifestaciones públicas, apelando a la mano dura. Tan profundo caló ese discurso que se legitimó, que el macrismo desarrolló una política represiva de las más graves desde la recuperación de la democracia. Reprimieron sistemáticamente cuanta manifestación se presentara, con los casos de la Reforma Jubilatoria como botón de muestra. Excedieron todos los límites legales para la persecución de personas, así fue qué Gendarmería excedió su deber de liberar la ruta 40 en Esquel, persiguió a la comunidad mapuche que manifestaba por la liberación del lonko Jones Huala, y terminó con la muerte de Santiago Maldonado; también, el grupo Albatros de Prefectura acribilló por la espalda a Rafael Nahuel en Lago Mascardi; en fin, una oda al crimen desde el estado que dejó en los cuatro años un saldo de 1833 personas asesinadas por el aparato represivo del estado en 1435 días de gestión. Una persona cada 19 horas fue el saldo de Mauricio Macri y Patricia Bullrich.

La misma Patricia Bullrich twitteo esta mañana al respecto del inicio del juicio “Hubo un delincuente que le dio 11 puñaladas a un ciudadano. Hubo un policía que actuó para detenerlo. Se reanuda el juicio a Chocobar, yo estoy junto a él y con todos los policías que arriesgan su vida para cuidar a la sociedad” haciendo clara alusión a su errónea idea de cómo deben actuar las fuerzas de seguridad. Además, hay una suerte de “clamor popular derechoso” en donde se lo muestra como un rockstar del crimen, rodeado por figuras como Matías Bagnato (víctima de la Masacre de Flores) o Carolina Píparo (Diputada Provincial del PRO, quien hizo su carrera a raíz de una tragedia familiar en la que sufrió un disparo en un intento de robo y perdió su embarazo). También, el diputado nacional Waldo Wolff se mostró en las puertas de tribunales con Chocobar, acompañando su idea de “justicia” por mano propia.

Este caso cobra preponderancia porque sentará un antecedente sobre el accionar de los integrantes de las fuerzas de seguridad. De ser absuelto por un crimen evidente, más allá de las valoraciones de la acción de Kukoc en el robo al extranjero, quedará abierta la puerta para que cualquier uniformado goce del poder de fuego, aunque la situación no lo requiera. Se juzgará no sólo un hecho, se juzgará un accionar muy presente en las calles. El accionar de los uniformados.

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