Actualidad

¿QUÉ HACEMOS CON LAS PERSONAS?

Después de 102 días de la toma de los terrenos de Guernica por parte de dos mil familias que no tenían a donde vivir, con mujeres en situación de violencia, niñes desamparades, desocupades, jubilades, la respuesta Estatal fue el desalojo. La policía Bonaerense, con un operativo de 4 mil efectivos, al mando de Sergio Berni, desahució a las 1400 familias que quedaban, sin una solución definitiva, a punta de pistolas. Los medios de comunicación hegemónicos se apegaron con un discurso policial, cubrieron el hecho como enfrentamientos, cuando se trata de represión, y con una mirada criminal sobre las familias que buscan un lugar a donde vivir. Además, sectores reaccionarios de la sociedad critican la decisión del gobierno de la provincia de brindar subsidios a quienes necesiten un techo para evitar futuras tomas. La pregunta que surge es ¿Qué rol cumple el estado para con les más necesitades? ¿Represión y limosna es la solución al problema habitacional de la provincia?

En la provincia de Buenos Aires se calcula que 1240000 familias se encuentran en situación de déficit habitacional. El gobierno de Kicillof estima que la mitad no tiene un lugar donde vivir y la otra mitad tiene una mala condición de hábitat. Se registran 1807 barrios populares en el conurbano, y se estiman que hay al menos activas, en procesos judiciales abiertos, 70 toma de tierras, que involucran a unas 4000 familias. En Guernica estaba la situación más compleja, con 1400 familias que aún seguían sin soluciones, después de que el gobierno de la provincia iniciara una negociación que no satisfacía la demanda, ni en cantidad ni en tiempo.

Las familias que se encuentran en esta situación están en un estado de vulnerabilidad importante. Se tratan de desocupades, o subocupades con empleos informales; se registran casos de mujeres solas, madres, víctimas de violencia de género, sin familiares que les amparen; jubilados y jubiladas cuyo salario no les alcanza para continuar pagando alquileres. En fin, personas en un estado de vulnerabilidad tal que, si no consiguen un lugar, quedarán varadas en la calle. Por ello se desarrollan las tomas de tierra, y así es que se desarrolló la toma de Guernica.

Para estas personas el Estado no tiene respuestas, o no tiene una inmediata. Después de años de postergación, y de un contexto de pandemia que ha castigado notoriamente la economía del país, la situación se torna cada vez más grave y el gobierno no da soluciones. Con un aumento del salario mínimo, vital y móvil muy lejos para que alcance a superar la línea de la pobreza, muchas personas están en un riesgo altísimo.

¿Cuál es la respuesta del Estado? En el caso de Guernica, las negociaciones que estuvieron a cargo del ministro Andrés Larroque, sólo ofrecieron una solución a largo plazo e insuficiente. Una promesa de terrenos con viviendas dignas para 78 familias, cuando hubo 1400 en la toma, además de un subsidio de 50 mil pesos para gastos de alojamiento hasta que se construyan las “nuevas viviendas”. Aunque a último momento, el ministro Larroque dio marcha atrás con el acuerdo alegando que “ya no tenía sentido”, la orden de desalojo estaba sentenciada. Y así tuvo lugar el operativo policial.

En defensa de los intereses de los dueños de las tierras, destinadas al desarrollo de un barrio privado, todo quedó entregado para efectuar la orden de desalojo que sentenció el Juez Rizzo; y así, el bizarro ministro de seguridad, Sergio Berni, preparó su ejército de 4 mil efectivos para el operativo. Llegaron pasadas las 5.40 de la madrugada y desplegaron un desalojo violento, aunque el gobernador Kicillof había prometido una solución pacífica. Con balas de goma, golpes y casi 40 detenciones, Berni se dio el gusto de mostrarle a los medios hegemónicos, su “implacabilidad” con las personas débiles y vulnerables, una firmeza que no demostró cuando la policía Bonaerense se le sublevó a principios de septiembre. Y aunque hubo intentos de resistencia, se corrió a los tiros a las personas que quedaban y la toma se desalojó.

Esto no hubiese sido posible si la tribuna de opinión pública, fogoneada por los medios masivos, cada vez más reaccionarios, y al unísono, apoyaran la “mano dura”. Ante estas situaciones, periodistas “serios” y medios de un lado y de otro de la grieta, invocan a la figura de “delincuentes” para describir a quienes buscan un lugar para su familia. Instigan a cuanto funcionario aparece frente a los micrófonos a que condene las tomas, a qué se plieguen en llamarlas “delito”. Y los funcionarios se prestan, aunque en el medio esté violado un derecho humano, como es el acceso a una vivienda digna. Asimismo, condenan la única y escasa “solución” que el gobierno de Kicillof ofreció, hablamos de la entrega de los subsidios. Mostrando que no les alcanza con las balas, parecen querer exterminar de la faz de la tierra a estas personas.

¿Cuál es la solución que quieren los que condenan las tomas? ¿Qué pretenden hacer con las personas que están desamparadas? ¿Prefieren una postal de personas muriendo en las calles, dejadas a su suerte? ¿Las únicas respuestas que tiene el Estado para estas personas son subsidios y represión? ¿De qué sirve un Estado de derecho cuando eso se cumple sólo para un grupo selecto de personas? Una serie de preguntas cuyas respuestas debemos tener cada une al reflexionar sobre la situación mirando desde todas las perspectivas.

2 replies »

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s