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UN SISTEMA DE SALUD CON EL EJE EN LOS TRABAJADORES

En el marco del acto realizado en el estadio Ciudad de La Plata, ahora rebautizado “Diego Armando Maradona”, la vicepresidenta de la nación, Cristina Fernández de Kirchner, mencionó la necesidad de “repensar un sistema sanitario integrado” para el país. Hablaba respecto a la complementación de los sistemas públicos, privados y de gestión obrera de la salud para poder hacer frente a las posibles pandemias del futuro. Esto resulta indispensable para un país que ha librado a las fuerzas mercado un área tan sensible como la salud, ahora tratada como mera mercancía. Pero resulta imposible está reconfiguración del sistema sin tener como eje fundamental a los y las trabajadoras de la salud, necesarios como nunca en este año de la pandemia, y descuidados como siempre por el Estado.

Que el sistema sanitario argentino estaba destrozado a finales de la gestión macrista es una realidad, ni ministerio había. Que el gobierno nacional, junto a las provincias y municipios, debió salir contrarreloj a prepararse por el advenimiento del Coronavirus, también es verdad. Pero no es menos cierto que en casi toda las gestiones estatales se ha, por lo menos, descuidado al bien más preciado que tiene el sistema de salud, que es el recurso humano. Y también es una realidad evidente que en los últimos meses los trabajadores de la salud en lugar de estar completamente avocados a atender a personas convalecientes debieron salir a las calles a manifestarse por las problemáticas que los aquejan. Todo esto en un contexto en el que está en riesgo por la pandemia, y dónde una gran cantidad del personal de la salud perdió la vida por contagiarse Covid-19.

Cuando se decretó la emergencia por la pandemia se apeló a la entrega total del personal de la salud. A trabajar en continuado innumerable cantidad de horas, a reubicarse y adaptarse a la atención de una enfermedad tan novedosa como peligrosa. Pero de a poco el cansancio y el contagio empezaron a poner de manifiesto los problemas estructurales del sistema, que en definitiva afectan tanto a las personas que padecen como a quienes deben curarlas.

EL ESTADO NACIONAL QUE NO RESPONDE

El hospital Garrahan atiende a 600 mil niños y niñas todos los años. Es el hospital pediátrico más importante del país y uno de los más reconocidos en Latinoamérica. Sin embargo, sus trabajadores hace meses que se encuentran realizando medidas de fuerza por problemas salariales. El gobierno nacional les ha dado un 7% de aumento. Una cifra irrisoria teniendo en cuenta la situación inflacionaria del país y el atraso de los sueldos de las y los profesionales que tienen en sus manos las vidas de tantos niñes. En el hospital una enfermera no supera los 40 mil pesos de salario y un camillero los 35 mil. Mientras que la canasta básica para un hogar de 4 integrantes supera los 50 mil pesos.

Trabajadores del Garrahan en movilización

Está última semana hubo fuertes movilizaciones de residentes y concurrentes de hospitales que dependen del Estado nacional. El conflicto es salarial. Luego de dos años sin aumentos se le ofrece un 15%. Además, denuncian que a los residentes iniciales no se les abona los salarios mientras que durante toda la pandemia debieron trabajar jornadas completas de 8 horas sin descansos y expuestos al riesgo del contagio.

CIUDAD RICA TRABAJADORES POBRES

En la ciudad más rica del país las prioridades no están puestas en brindar condiciones de trabajo digno sino en precarizar y reprimir al que se queje. Trabajadores de Enfermería, aquellas mujeres, y hombres, que están en la primera línea de batalla, no son reconocidos profesionalmente por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Son considerados empleados administrativos a pesar de que se dedican a la atención de la salud. Esto trae aparejado una inequidad salarial. Cuando se manifestaron para exigir dicho reconocimiento, allá por los últimos días de septiembre de 2020, el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta desató a su fuerza de choque, la policía de la Ciudad, y los reprimió ferozmente. “Nos dicen heroínas pero nos reprimen por presentar un petitorio” expresó Carolina Cáceres enfermera del Hospital Tornú.

Enfermería de CABA pide por el reconocimiento

Los primeros días de diciembre profesionales de la salud de la Ciudad de Buenos Aires realizaron una jornada de lucha en los 34 hospitales públicos de la ciudad. Se movilizaron frente al edificio de la jefatura de Gobierno en el barrio de Parque Patricios para expresar su descontento por el atraso salarial. Además, pedían el reconocimiento las carreras profesionales, una deuda histórica. En ese contexto Alejandro Hakim, jefe de obstetricia del Hospital Ramos Mejía sufrió un infarto y murió en pleno parque y rodeado por sus compañeros y compañeras. El gobierno de la Ciudad no dijo nada al respecto.

EN LA PROVINCIA EL SUELDO NO ALCANZA

En la provincia de Buenos Aires el año pasado hubo una gran cantidad de paros en los 80 hospitales públicos por la desidia a la que llevó María Eugenia Vidal a la salud. Al asumir el gobierno de Kicillof, y con la llegada de la pandemia, los problemas se acentuaron y los trabajadores debieron volver a la lucha. Una lucha que tiene como centro neurálgico la necesaria recomposición salarial, que lleva años perdiendo contra la inflación. Sin embargo, esto no se desarrolla en un contexto de normalidad, sino que en un contexto de pandemia que se ha llevado la vida de muchos trabajadores de la salud. En la provincia hay 31654 profesionales que se contagiaron de Coronavirus y hubo 204 fallecidos. Mientras tanto el gobierno cerró una paritaria que deja el salario inicial de un médico de planta el los 52 mil pesos, apenas por arriba del límite de la pobreza, una línea que los alcanzará en los próximos meses si la inflación continúa ascendiendo.

Estás realidades son sólo un reflejo que se agudizan en el resto de las 23 provincias del país. Encontramos problemas de infraestructura en hospitales, falta de insumos básicos para la atención, profesionales saturados por las horas trabajadas y con más de un trabajo para poder llegar a fin de mes. Por eso, es importante que no quede solo en lo declamativo la idea de armar un nuevo sistema de salud. Un sistema que tenga como eje no sólo el negocio de los empresarios sino que vele por la salud del pueblo y las condiciones de los trabajadores.

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