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UNA ESPERANZA EN MARCHA

El martes 22 de diciembre a última hora de la tarde un vuelo de Aerolíneas Argentinas partió desde el aeropuerto internacional de Ezeiza con destino a Moscú para traer las primeras 300 mil dosis de la vacuna contra el coronavirus Sputnik V. La esperanza de comenzar a vacunar personas de riesgo en los primeros días del año está en marcha. Argentina tiene un acuerdo con la Federación Rusa para la obtención de 10 millones de dosis que estarán llegando entre enero y febrero al país. Sin embargo, este no es el único acuerdo firmado por el gobierno argentino para la adquisición de la vacuna contra el virus tan letal. Además, se contará con la creada en Oxford y con la participación del laboratorio AstraZeneca, cuyo compuesto se produce en el país, y también hay un acuerdo para participar del fondo Covax, que impulsa la ONU.

Mientras hay negociaciones con tres laboratorios más que tienen las vacunas en fase 3, el acuerdo con Pfizer, luego de idas y vueltas, parece retomar su senda y la ANMAT ya autorizó el uso de emergencia de la vacuna producida por el laboratorio estadounidense. También, hay negociaciones con Sinopharma (China), Sinovac (del Insitituo Butan, China y Brasil) y Janssen (de la estadounidense Johnson y Johnson). Esto pone al país en una buena perspectiva de recibir en tiempo y forma la cantidad de vacunas necesarias para inmunizar a la población.

A pesar de esto, se corre contrarreloj por la aparición de una nueva cepa del virus que parecería ser más contagiosa, y en el mismo momento, con la lucha que hay de las naciones imperialistas que acaparan dosis y los laboratorios que desarrollan la estrategia de lobby para quedarse con la mayor venta posible de sus vacunas.

SPUTNIK V, LA ESTIGMATIZACIÓN DE LO DESCONOCIDO

El hecho que sucede en estos días, con el viaje de las primeras dosis de la vacuna, desarrolladas por el instituto ruso Gamaleya, es histórico por los tiempos en los que vivimos. Se trata de la llegada de la primera tanda de las vacunas contra el Covid-19, el virus que paralizó al mundo, y que en el país ya cuenta con más de un millón quinientos contagiados y casi cincuenta mil personas fallecidas. Con la llegada de estas primeras trescientas mil dosis, el Estado argentino planea inmunizar a la población de riesgo. Hablamos de personal esencial, fundamentalmente trabajadores de la salud, expuestos en la primera línea de batalla contra el virus; además, se planifica la vacunación en una primera tanda de personal esencial que trabaje en seguridad y personas de riesgo.

Esta semana el primer ministro ruso, Vladimir Putin, expresó que aún no se había aplicado la dosis porque no estaba autorizada para mayores de 60 años. De eso se colgaron un importante número de medios hegemónicos y “especialistas” opositores al gobierno para criticar la llegada de la Sputnik V. Sin embargo, poco se aclaró que el proceso de autorización para el uso de emergencia en personas en edad de riesgo ya se encuentra en curso, y en la Federación Rusa ya se planea empezar a vacunar a mayores a fin de año. Luego la ANMAT dará la autorización o no para el uso en el país y recién entonces se comenzará a aplicar.

La Sputnik V fue desarrollada en base a un adenovirus. Se aplica en dos dosis y en las investigaciones se determinó que es eficaz en 95% a los 21 días de aplicada la segunda dosis. Argentina firmó un compromiso de compra de 20 millones de dosis que permitirán inmunizar a 10 millones de personas entre enero y febrero. Este podría aumentarse en 5 millones más para marzo.

Ante las dudas que se plantea desde parte de la sociedad influenciada por el lobby de las empresas de países occidentales sobre la efectividad y la calidad de la tecnología rusa, el presidente de la Nación, Alberto Fernández, manifestó que “No tengo ninguna duda de su calidad. Yo voy a ser el primero en vacunarme”.

OXFORD-ASTRAZENECA Y EL CONOCIMIENTO ARGENTINO

La vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford, del Reino Unido, en conjunto con el laboratorio AstraZeneca, fue una de las primeras en comenzarse a desarrollar inmediatamente la pandemia azotó al planeta. En agosto de este año el gobierno argentino anunció un acuerdo en el que se produciría el principio activo en el país, para luego trasladarse a México donde se hará el envasado de las 150 millones de dosis que se distribuirán en Latinoamérica, con excepción de Brasil. El laboratorio encargado de la producción local es Mabxience y está financiada por el multimillonario mexicano Carlos Slim. Argentina firmó un acuerdo en el que se asegura 22 millones de dosis, que se espera estén disponibles entre marzo y abril de este año.

Esta vacuna también es desarrollada a partir de un adenovirus, como la Sputnik V. Cuesta alrededor de 4 dólares y tiene un porcentaje de efectividad del 70% en la primera dosis y llega a un 90% con la aplicación de media dosis más.

La producción del principio activo en el país pone a la ciencia local en un lugar de preponderancia por la capacidad de los recursos humanos que hay. Se realiza en una planta del grupo farmacéutico Insud en la localidad de Garín.

PFIZER: EL LOBBY Y LOS CONDICIONAMIENTOS

La farmacéutica estadounidense Pfizer desarrolló, en conjunto con la empresa alemana BionTech, una vacuna en base a una tecnología denominada ARN mensajero, que desarrollan un código genético que produce la inmunidad en el cuerpo. Necesita de un tratamiento especial ya que su conservación se da a los 70 grados bajo cero. Y se aplica en dos dosis con 28 días de diferencia. Su efectividad supera largamente el 90%.

Argentina había comenzado negociaciones con Pfizer para la llegada de la vacuna al país. De hecho, se comunicó que habría 150 mil dosis antes de fin de año, pero a principios de diciembre la situación cambió. En principio se anunció que Pfizer no podría llegar a entregar la cantidad de dosis comprometidas por tener sobredemanda. Y luego, el 16 de diciembre, el ministro de salud de la nación, Ginés Gonzales García, anunció que el acuerdo se había caído por las exigencias que el laboratorio había puesto. “Nos pusieron condiciones inaceptables” dijo el ministro en conferencia de prensa, y al mismo tiempo mencionó, “Nos pidieron una ley que les diera seguridad y esa ley estuvo en el Congreso. Después apareció en la negociación. Siempre decían que no era la gente local, sino la central estadounidense, que decía que no era suficiente y que habría que hacer otra ley”, también detalló que se exigió que el contrato lo firme el propio presidente de la nación cuando el encargado de hacerlo es el ministro.

Al mismo tiempo desde los medios de comunicación comenzó una operación de deslegitimación de la Sputnik V, la hasta entonces única asegurada en el corto plazo, y ponderación de la vacuna de Pfizer. El objetivo era poner en la agenda pública que el gobierno no cuidaba a los ciudadanos aplicando cualquier vacuna.

Sin embargo, las negociaciones no se terminaron del todo y en las últimas horas se supo que el presidente trabajaba en generar las condiciones para que las negociaciones se refloten, sin dejar de lado la necesidad de tener una regulación que no permita que el laboratorio entregue una vacuna que genere condiciones riesgosas de salud, más allá de lo que implica una vacunación de emergencia. Asimismo, en las últimas horas la ANMAT aprobó su uso de emergencia en lo que parece un gesto importante para que Argentina cierre antes de fin de año un acuerdo que tendría alrededor de un millón quinientas mil dosis.

EL ACAPARAMIENTO IMPERIALISTA

Por el resto de las vacunas todavía no hay acuerdos, aunque las negociaciones están en marcha. El presidente ha declarado que la idea del gobierno es contar “lo más rápido posible” con las vacunas probadamente seguras que existan. Sin embargo, hay una disputa geopolítica por conseguir las vacunas en donde las naciones imperialistas intentan dejar para posterior a las naciones subdesarrolladas. Esto a pesar de que la OMS creó el mecanismo Covax, que se trata de un fondo de acceso global a las vacunas contra el Covid-19, en el que 172 naciones se comprometen a una distribución equitativa de las vacunas. Fue promovido por la Comunidad Europea y Francia. Sin embargo, se conoció que hay países ricos que están comprando vacunas para tres veces su población, en detrimento de países más pobres. En las naciones imperiales, cuya población representa el 14% de la población mundial, poseen la mitad de las vacunas más prometedoras y disponibles al momento. Por eso, se cree que en los países pobres 1 de cada 10 personas tendrán asegurada la vacuna en 2021.

Mientras esto sucede, y a contrarreloj de la segunda ola y las nuevas cepas del virus, en Argentina se está desarrollando además la utilización del suero equino, para el tratamiento de pacientes infectados y en grave estado. Ya cuenta con autorización de la ANMAT y representa un avance de la ciencia argentina.

El 2020 llega a su tan esperado fin, y el vuelo desde Rusia que estará aterrizando el 24 de diciembre en la tarde en Buenos Aires, es como la llegada de Papá Noel con el regalo más esperado. La vacuna que empiece a inmunizar al pueblo y poner un freno al temible coronavirus.

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