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OPERACIÓN DESTIERRO: “TRATÁ DE ARMAR TUS COSAS PORQUE ESTO VA IR A PEOR”

Una familia campesina de Isla de Cerrito, Chaco, fue despojada de sus tierras de forma violenta por la policía local. Denuncian que hubo una maniobra del municipio local, en connivencia con la justicia y la policía, para quedarse con sus terrenos que detentaban desde tres generaciones. Violencia, golpes y maniobras extorsivas son denunciadas por la familia Vega y la organización CUBA MTR.  

Isla del Cerrito es una prolongación natural del territorio de la provincia del Chaco en el límite oriental de la provincia. Está ubicada geográficamente en la desembocadura del Río Paraguay y el Paraná. Cuenta con una superficie de 12 mil hectáreas y una población estimada de 1900 personas. La principal actividad es la pesca, aunque hay familias que trabajan la tierra o se dedican a la cría de animales. A esto último se dedican los Vega, que la última semana cobraron notoriedad por haber sido desalojados de los terrenos que poseían desde hace 3 generaciones, en medio de una trama en la que se mezclan la corrupción de políticos y justicia, y la violencia institucional.

LOS HECHOS Y LA VIOLENCIA POLICIAL

“Un día volvimos del pueblo de hacer compras y nos encontramos con la policía adentro de mi predio” dice Avelino Vega. Una tarde como tantas otras, Avelino junto a su hermana Nazaria fueron al pueblo de Isla del Cerrito para realizar las compras y cuando regresaron se encontraron con que las fuerzas rompieron el candado del portón de la entrada y entraron “como si nada”. “De un día para el otro nos llegó la policía diciéndonos que desalojemos el lugar” dice Avelino.

Campo de los Vega sitiado por la policía

Ante la irrupción sorpresiva de la policía en su casa, con una supuesta orden de desalojo, Nazaria intentó entrar al campo, pero el comisario Acuña le impidió el paso. Nazaria insistió con la necesidad de entrar a los terrenos de su hermano, y le aclaró que ella tiene su vivienda en un campo atrás del de Avelino. Entonces intervino el oficial Silvia diciéndole al comisario “Es mentira, no tienen ningún campo”. En ese momento, intercedió otro efectivo, que es del pueblo y conoce a los Vega, y les aclaró que Nazaria tiene sus terrenos ahí, en una casa lindante con el límite de los vecinos de Avelino. Entonces los dejaron entrar hasta el portón. De todos modos, Nazaria les exigió a los policías ver la orden de desalojo, pero los efectivos se negaron.

Los efectivos le leyeron un acta en el que les notificaban que tenían dos horas para irse. En ese mismo momento, Walter Barrientos, quién pide desalojar el campo, llegó con otra persona al lugar portando un machete, de los que se utilizan para cortar los yuyos.

Frente a esta situación violenta, Nazaria Vega, intentó cruzar un alambre del predio. Allí comienza un forcejeo con el oficial Silva que luego le dio un golpe en la espalda, a la altura del riñón, Nazaria perdió la estabilidad y cayó al suelo. Acto seguido, Silva, un oficial varón –cuando se sabe que la aprensión de una mujer debe ser desarrollada por una oficial femenina- puso su rodilla en la nuca de Nazaria, que quedó con la cara contra la tierra y con una serie de golpes y lesiones de consideración. Luego, Nazaria es esposada y subida al patrullero a la fuerza, aunque en todo momento le dijeron que no estaba detenida. Sin embargo, la mantuvieron esposada durante las cinco horas que duró el encierro.

Nazaria es detenida por el oficial Silva

Al mismo tiempo, Avelino corrió hacia su propiedad mientras otro oficial le disparó un escopetazo por la espalda. La bala le impactó en las piernas de Avelino, pero no alcanzó para voltear su trayecto. Así, Avelino pudo ingresar a su casa y subir al segundo piso. Entonces, el comisario Acuña con el arma en su mano le dice que tiene que irse de la casa. A lo que Avelino le replica “Vos sabés que esta es mi casa” y el comisario le responde “Si, pero tratá de armar tus cosas porque esto va ir a peor”.

A Nazaria la trasladaron a la comisaría y la mantuvieron esposada, aunque negaron constantemente que estaba detenida. Las primeras dos horas con los dolores de los golpes encima Nazaria le pide a la agente Aguirre que le trajera un médico porque se sentía mal. Entonces la trasladaron a la salita de la zona en donde detectaron que tenía más de 21 de presión arterial, por lo que estuvo al borde de un ACV. Después del control la volvieron a llevar a la comisaría y la retuvieron 3 horas más sin aclararle su situación. Hasta que llegó la orden del fiscal para que la liberaran. Le hicieron firmar un documento por haber estado demorada y la liberaron. Mientras afuera de la Comisaría la esperaban manifestándose integrantes de la organización CUBA MTR.

Avelino Vega sufrió una herida de escopeta en su pierna

PERSECUCIÓN PARA QUITARLES LAS TIERRAS

Los Vega llevan 3 generaciones viviendo en esos terrenos. El padre de Avelino y Nazaria es quién llegó a ese lugar, y allí crecieron, tuvieron hijos y se afincaron los Vega. Avelino tiene 50 años, y ya decidió aflojar con las arduas tareas que conlleva el campo, para acompañar a su hijo, que es quién se hace cargo ahora, en la cría de animales.

La policía hostigaba a Avelino Vega para que firme una supuesta orden de desalojo expedida el 8 de enero por la jueza de paz Analía Biliba Colombo. Cuando Avelino acudió a la organización CUBA MTR estos le advirtieron que no firme nada. Ante la insistencia de los efectivos policiales y la negativa de Vega, un sobrino de Barrientos, que en ese momento estaba en el lugar actuando de efectivo policial, salió de testigo de la postura de Avelino, algo absolutamente irregular.

Al momento del desalojo no le presentaron ninguna orden de desalojo, ni documentación alguna que certifique la acción policial. De hecho, sólo se hizo presente la policía. No había ningún funcionario de la fiscalía o del juzgado actuante.

Avelino no pudo volver a su casa. La policía le dijo que no podía volver porque “iban a tener problemas”. En el campo quedaron sus pertenencias, herramientas y los 53 animales que eran el sustento diario. “Desde el momento del desalojo no pude volver a ver cómo están mis animales” explica Avelino Vega. La policía sólo les dejó llevarse una motosierra, una moto guadaña y una carretilla. Pero Avelino no pudo saber más nada de sus animales. Si están bien, si los cuidan o si los mataron.

LA SOLIDARIDAD QUE ABRIÓ PASO A LA CORRUPCIÓN MUNICIPAL

Quién se apropió del campo de los Vega es Walter Barrientos que trabaja en la Municipalidad de Isla de Cerrito en el Chaco, en el Registro Civil. Barrientos amenazaba con desalojarlo desde 2019. En este tiempo, además de las intimidaciones en un momento le sacó fuera del campo los animales de Avelino. Por esto, Vega había denunciado a Barrientos en reiteradas ocasiones.

Avelino le dio lugar en su campo a una persona llamado Nery Sosa, qué es un criador de animales de la zona que no tenía lugar propio para tener sus animales, los tenía en la zona de las playas, lo que le generaba conflicto con los vecinos de la zona. Sosa tuvo un accidente, se quebró las piernas, y quedó postrado en silla de ruedas por un año, por lo que Avelino en solidaridad tuvo que cuidarlo a él y a sus animales. Fue Sosa quién advirtió a Barrientos sobre la posibilidad de apropiarse de los campos de Vega. Así fue que se presentaron en la municipalidad a hacer los papeles de los terrenos. Según Avelino, tanto Barrientos como Sosa, cuentan con el apoyo de las autoridades municipales para sustraerle sus tierras, tanto en intendente como la jueza de paz de Isla de Cerrito.

La jueza Colombo dio la orden de desalojo, pero cuando intervino la organización CUBA MTR, el juzgado de paz de Isla de Cerrito derivó la causa a Resistencia y recayó en el Juzgado de Paz Letrado Nº 1 de Resistencia del juez Oscar Lotero. Todo sucedió en un solo día. Desde la organización denuncian que no hubo orden de desalojo y la familia Vega dice nunca haberla visto ni firmado nada. Desde el municipio dicen que no saben nada del desalojo y de la situación de las tierras. A pesar que personal de la secretaría de tierras del municipio se hizo presente en el lugar.

Avelino Vega tiene unos papeles de titularidad de la tierra, aunque nunca pagó porque no había estipulado ningún pago por esas tierras que llevan años habitando y que antes eran tierras fiscales. Por otra parte, Barrientos cuenta con documentos generados por el municipio en los últimos meses a expensas de sus conexiones políticas.

Desde CUBA MTR Isla del Cerrito, expresan que el intendente José Luis García, que lleva en su cargo 24 años, utiliza las tierras como método extorsivo para los trabajadores. Reparte y quita terrenos a gusto y conveniencia, como método de presión y ejercicio del poder que detenta. “Hace lo que quiere. Acá no se mueve una aguja sin que de la orden él” manifiestan desde la organización. En Isla del Cerrito la gente depende de la pesca y de la municipalidad para trabajar, entonces el poder del intendente es mucho mayor que en otras localidades porque la actividad económica depende del municipio que distribuye con prebendas e intereses los puestos que se genera.

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