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¿POR QUÉ LADRÓ EL PERRO?

El periodista Horario Verbistky declaró en radio abierta que había sido vacuno contra el Coronavirus por intermediación del ministro de salud, a quien llamó “mi amigo de muchos años”. Está situación irregular desató el escándalo de la aplicación ilegal de vacunas por amiguismo. Resulta extraño que haya sido solo un lapsus del longevo periodista con vasta experiencia. Detrás hay denuncias de operación política, despido del medio El Destape y repudió del CELS. En el fondo el debate sobre los vínculos entre funcionarios y periodistas.

En su habitual columna en el programa radial “Habrá Conseguir” Horacio Verbitsky anunció que se había vacunado. Abrió su relato admitiendo que había dudado en aplicarse la vacuna por los efectos adversos, pero una serie de contagios en su núcleo familiar, con una víctima fatal, lo terminó convenciendo. “Me puse averiguar cómo podía hacerlo. Llamé a mi viejo amigo, Ginés González García, a quien conozco desde antes que fuera ministro” relató Verbistky. Entonces el ministro le dijo que debía ir al Hospital Posadas para darse la primera dosis, pero antes de salir hacia el centro médico recibió un mensaje del secretario del ministro. “Me dijo que iba a ir un equipo del Posadas al ministerio y que fuera al ministerio a darme la vacuna” prosiguió el periodista. Hecho que desató un fuerte repudio en un momento en que millones de personas esperan con ansias el inicio de la vacunación masiva.

En otro momento Verbistky contó que se enteró en el mismo momento en que se fue a vacunar que José Antonio Aranda, número 2 de Clarín, iba a ir también a vacunarse de manera ilegal al ministerio. Pero que no iba a ir el jueves, sino que esperaría hasta el lunes que esté la vacuna de Oxford-AstraZeneca ya que no quería aplicarse la SPUTNIK V.

Todo esto se dio ante la atenta escucha de sus compañeros de programa, sobre todo el periodista Ari Lijalad, quién en la primera intervención festejó lo dicho por Verbistky y al cerrar expresó “Me alegro mucho Horacio que te hayas vacunado”, si percatarse lo que esto significaba. Horas más tardes publicó un mensaje en Twitter en el que pedía disculpas y se desentendió de la situación expresando que “lo tomó por sorpresa” y que no supo reaccionar.

Obviamente lo dicho por Verbistky trajo un repudió generalizado que terminó con el despido del ministro de salud de la nación. Y el despido del mismo Verbistky de radio El Destape. Su dueño, Roberto Navarro, en el programa de Dady Brieva manifestó su enojo por la situación, además de denunciar una operación detrás, de la que Verbistky sería parte. “Creo que detrás de estas cosas además de la inmoralidad de la vacunación hay una operación” dijo Navarro. Más adelante agregó “Si se querían cargar al ministro hacelo en tu casa. ¡Que vaya a cagar a su casa!” en referencia al longevo periodista.

Por otra parte, el Centro de Estudios Legales y Sociales, una organización de ddhh respetadísima en el país, dónde Verbistky es el presidente, también salió a repudiar el accionar del periodista. “El equipo de trabajadorxs del CELS rechaza esta o cualquier otra acción o privilegio que vaya en otro sentido” expresaron en un hilo de Twitter. “Nada de lo ocurrido representa el trabajo y el pensamiento de quienes integramos y hacemos a la organización en su día a día” cerraron diferenciándose de su presidente.

El perro verde

Verbistky es un prestigioso periodista de 79 años. Fue columnista histórico de Página/12 en sus mejores años, militante de los derechos humanos y creador del medio El Cohete a la Luna. Escribió libros importantísimos para rememorar la historia del país como “El robo para la corona” dónde denuncia el saqueo en las privatizaciones del menemismo de Entel y Aerolíneas Argentinas. O “El Vuelo” dónde describe mediante entrevistas el terrorismo de estado durante la dictadura y denuncia los famosos vuelos de la muerte.

Además, Verbistky cuenta con fuertes vínculos políticos. Es muy cercano del presidente Alberto Fernández, casi vocero de la presidencia. Y tiene vínculos estrechos con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Además, se jacta de tener contacto y buena relación con Jaime Durán Barba, asesor de dirigentes de derecha en toda la región, precursor de la carrera política de Mauricio Macri.

Sin embargo, su trabajo político más conocido es el de haber formado parte de Montoneros en el área de Servicios de inteligencia e informaciones. Por tal motivo, y ante tanta experiencia acumulada es que resulta extraño que se le haya escapado simplemente la maniobra de vacunación.

Enemigo íntimo

El nombre de José Antonio Aranda como otro de los vacunados también es llamativo. Que el ministerio de salud convoque a uno de los dueños del monopolio mediático más grande del país es también escandaloso. Si bien no se confirmó, y podría pensarse que es una maniobra para pegarle al gobierno, vinculándolo con el grupo Clarín. De ser cierto demostraría una reverencia al poder cuando tendrían que esperar su turno como los millones de adultos mayores que buscan conseguir un turno para aplicarse la vacuna.

No menos raro es que justamente sea el dueño del grupo mediático más opositor al gobierno. Demuestra una sujeción, una cercanía o algún vínculo de los funcionarios con el principal opositor del país, con uno de los medios que más pone en vilo a la democracia argentina. Ya que está no es la única muestra de los vínculos, también el pago de la pauta oficial, en la que Clarín es claramente el mayor beneficiado durante la gestión Fernández verifican esta posición.

El conflicto del periodismo amigo

La vinculación de Verbitsky, como también la de muchos otros periodistas en otras circunstancias, muestran el error de las relaciones amistosas con la política. Si bien el periodismo debe tener vínculos con dirigentes políticos para poder informar más y mejor, cuando se pasa de vínculo profesional a amistad, o lo que es peor, a vocero del político, quedan confusos los límites periodísticos y corre el riesgo de perder credibilidad. Esto en algún punto esta sucediendo con Verbitsky, que más allá de si es una operación política o un simple error, ve en esta situación los primeros esbozos del fin de una carrera prolífica, que quedará con su espacio en su propio medio, pero que poco resonará en otros medios de comunicación. Lo mismo sucede con “medios amigos” cuando quedan mal parados por justificar las acciones de un gobierno que después actúa en sentido contrario de la ideología propia. Estos hechos nos hacen pensar que cada vez es más necesario que el periodismo se profesionalice, investigue con la mayor objetividad posible y por sobre todas las cosas que proceda con una ética que no le permita alejarse de las causas populares y de la empatía con el pueblo, la verdadera víctima en este caso.

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