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COMIDILLA PARA LAS BESTIAS

El escándalo por la vacunación dió lugar a un escenario de críticas contra el gobierno. Fundadas ellas en lo que significa la posibilidad del tráfico de influencias para acceder a un bien tan escaso como preciado como es la vacuna que podrá eliminar el coronavirus. Sin embargo, surgieron críticas de parte de ex funcionarios de macrismo, incluído el ex presidente, con el cinisimo de siempre y la cara de piedra como nunca.

“Ante las reiteradas consultas sobre si me he vacunado, quiero aclarar que no me di ninguna vacuna contra el coronavirus y tampoco lo voy a hacer hasta que el último de los argentinos de riesgo y de los trabajadores esenciales la haya recibido” inicio el hilo de Twitter del ex presidente Mauricio Macri, y agregó en alusión a la situación conocida la semana pasada “Repudio que el gobierno, desde el propio Ministerio de Salud, haya facilitado la vacunación VIP para amigos y partidarios. Comparto la indignación de los argentinos frente a aquellos que decidieron ponerse por delante de tantas otras personas de riesgo”.

Otros referentes de la oposición, como la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, expresó que “Las vacunas se compran con el esfuerzo de todos los argentinos que pagan sus impuestos y el Ministro de Salud las reparte como si fueran de su propiedad”. Y así, todo el arco opositor de derecha que hablan desde un púlpito, como si su gestión al frente de la cosa publicó haya sido impoluta. Cosa que no es así.

Para recordar, la gestión de Cambiemos, la que presidió Mauricio Macri, bajó de categoría de ministerio a secretaría a la cartera de salud. Lo hizo en 2018 como una muestra de austeridad, en un contexto en el que eliminó de un plumazo 10 ministerios. Y vaya austeridad que impuso que en sus cuatro años de gestión el presupuesto en salud, o sea el dinero que se destina para cubrir las necesidades sanitarias del sistema federal, por el que se compran vacunas, equipamientos, se diseñan políticas como el plan remediar, y se construyen y refaccionan hospitales, se redujo entre 2015 y 2019 un 22%.

Si de medicamentos hablamos, en 2017, el gobierno de Mauricio Macri puso punto final al Plan Remediar. Una asistencia estatal para 15 millones de personas que no tenían obra social, en el que se asistía con medicamentos de forma gratuita. Este plan constaba de un botiquín con 75 medicamentos que cubrían el 85% de las consultas en los centros de primera asistencia. Macri, y su ministro de Salud, Adolfo Rubinstein, dió por terminado el programa y lo reemplazo por uno en el que las personas de más bajos recursos deberían abonar entre un 40 y un 60% el valor de los medicamentos. Este programa fue repuesto por el gobierno de Alberto Fernández, en la gestión de Ginés González García.

Hace muy bien Patricia Bullrich, ex ministra de Macri, en remarcar que “Las vacunas se compran con el esfuerzo de todos los argentinos que pagan sus impuestos”. Lo que se olvida, o no pretende poner en discusión, es qué cuando estuvieron frente a la gestión dejaron vencer alrededor de 4 millones de dosis de diferentes vacunas en un depósito de la ciudad. Se trataba de dosis de Antigripal Adulto, Prevenar 13, Sabin Oral, Antipoliomielítica, Anticólera y DPT-A, entre otras. Había alrededor de 2,2 millones de dosis sobrantes de vacunas antigripales, compradas en 2017, en una extraña maniobra, ya que se compró 26 veces más de la cantidad necesaria para inocular a la población. Además, estuvieron 3 años guardadas en un depósito, generando un gasto para el estado por el pago del alquiler del espacio.

Y si hablamos de virus de contagios masivos, no se puede olvidar que durante la gestión de Macri, Rubinstein y cía, se dió el peor brote de sarampión en 20 años. ¿Por qué sucedió? Por falta de vacunación de la población. Recién en marzo de 2020 se pudo contener el aumento de casos y volver a erradicar el virus.

Así cientos de casos en dónde la gestión de Macri demostró, al menos, falta de interés en una política inclusiva en el ámbito de la salud. Con hospitales a medio hacer en la provincia de Buenos Aires, bajo la gestión Vidal, o los salarios por el piso de los profesionales de la salud y el no reconocimiento en provincia y en la Ciudad, bajo gestión Larreta, algunos conflictos que se extienden hasta estos días.

Por eso, el oportunismo político que hay detrás de un error grave de la gestión actual con la aplicación de vacunas de manera irregular es inmenso. La crítica al gobierno de Alberto Fernández por su accionar dió lugar a la comidilla para que estas bestias pretendan mostrarse como simples corderos.

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