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EL CORONAVIRUS NO DA TREGUA, LA POLÍTICA TAMPOCO

Cuando iniciaba abril en este medio nos preguntábamos si era posible un nuevo confinamiento dado el aumento de contagios y las deficiencias que dejó la pandemia en materia económica. El contagio del presidente, el crecimiento acelerado en los casos y las advertencias de los profesionales de la salud llevaron a qué esta semana se generen nuevas restricciones en la circulación. Sin embargo, esto no termina de frenar el aumento y las alarmas pasan de naranja a rojo. Mientras tanto la vacunación ya llegó al 10 % de la población. ¿Podrá contenerse la nueva ola?

Esta semana tuvimos 3 días en los que superó el máximo nivel de contagios registrados desde el inicio de la pandemia. Los 24130 casos del viernes son la cúspide de una ola que tomó fuerza desde fines de marzo y qué, hasta este momento, nos tiene en la máxima expresión de contagios desde marzo del año pasado hasta estos días.

La llegada de las nuevas cepas, más contagiosas aparentemente, sumado al relajamiento de una sociedad que creía convivir con el virus como otra enfermedad infecciosa cualquiera, fueron el telón de fondo perfecto para que el virus vuelva a tomar fuerza, y junto a la llegada del frío, parece mostrarnos un escenario oscuro, al mejor estilo “Juego de Tronos” y la afamada frase “El invierno se acerca, y como invierno esconde peligros”.

En los últimos 14 días hay un 96% de aumento de casos a nivel de país. La provincia de Buenos Aires tuvo un 122% de aumento, lo que llevó al gobernador Kicillof a hablar en las últimas horas de un “Tsunami de casos”. En la Ciudad de Buenos Aires en los últimos 14 días hubo un 99% de aumento de casos. Con situaciones complejas como La Rioja, Mendoza, Tierra del Fuego, Santa Fe, entre otros. En tanto, las camas de hospitales y sanatorios comienzan a escasear por lo que la tormenta parece ser “perfecta”.

Ante esto, el gobierno nacional debió tomar medidas. Más empujado por la situación que por verdadera convicción. Parece que confrontar con cierta parte de la sociedad, reticente al cierre, e incrédula de la pandemia. Pero, primó el miedo a que se desbande la situación por ello, el presidente el jueves debió salir a anunciarlas a pesar de continuar convaleciente por el coronavirus. Entre las principales medidas se destaca la prohibición de circulación de 00 a 6 AM, el cierre de bares y restaurantes a partir de las 23 horas y las limitaciones al uso del transporte público, sólo para esenciales. Además, suspender las reuniones sociales en espacios cerrados y las suspensiones de viajes de egresados y grupos turísticos.

Por supuesto, esto trajo resistencia en diversos sectores. Algunos justificados y otros incomprensibles. Resulta ser muy válido la queja del sector gastronómico, al que le costó mucho volver a abrir las puertas, y que muchos se quedaron en el camino de la primera cuarentena. Cuando comenzaban a levantar la cabeza un poco, tienen que volver a sufrir restricciones. Cierto es también, que hubo un sector de los locales gastronómicos que no cumplieron con los protocolos y de repente se podía ver cervecerías estalladas de personas, sin barbijos y sin distanciamientos. Pero, claro está que hay quienes hicieron las cosas bien, y terminan pagando justos por pecadores. De todas maneras, se restringe una hora en el ingreso de personas a los locales, por lo cuál la actividad continuará por el momento con esta limitación.

Por otro lado, resulta incomprensible que haya dirigentes a cargo de gestiones que se nieguen a acatar las medidas, o que las cumplan con disconformidad, cuando sus distritos están sensiblemente afectados. Es el caso de la Ciudad de Buenos Aires, Corrientes o Mendoza.

La Ciudad es uno de los distritos con mayores niveles de contagio. Tiene más de 865 casos por cada 100 mil habitantes y en los últimos 14 días se duplicaron los contagios. Sin embargo, Horacio Rodríguez Larreta continúa con su idea aperturista, intentando mostrar una buena imagen de gestión de la pandemia, algo lejano de la realidad. En la Ciudad los casos estallaron, las prepagas y obras sociales anuncian que no tienen más camas, los trabajadores de la salud han realizado reiteradas manifestaciones sobre la precarización laboral que tienen y la vacunación sufre desorganización, con mayores de 70 que las últimas semanas pudieron acceder a la vacuna, y con interminables filas, hacinados de adultos mayores en los centros de vacunación en el Luna Park y San Lorenzo. Y en las escuelas los números de docentes contagiados y de burbujas de alumnes aislados no se detienen.

Pero Larreta habló de “no estar de acuerdo” con las restricciones que impuso el gobierno nacional. Sin embargo, las tiene que acatar porque sabe que no podrá contener la ola. Pero parece apoyar la irresponsabilidad de su espacio político que está fogoneando acerca de una rebelión social a las medidas tomadas por el gobierno nacional. “Debemos defender la mayor normalidad posible” dijeron desde la mesa nacional del Juntos por el Cambio, de la que Larreta es parte.

También participan de este espacio el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, quién tampoco acompaña las medidas del gobierno nacional, y sólo impondrá toque de queda en algunas ciudades. Algo similar es la postura de Rodolfo Suárez, de la “separatista” provincia Cuyana de Mendoza. Quién dice está en contra del toque de queda, a pesar de haberlo practicado desde enero en el horario de 0:30 a 5:30 AM. Ambos son parte de este grupo político irresponsable que juega a un contagio masivo y a un fracaso del plan de vacunación para tratar de satisfacer sus intereses electorales.

En este contexto continúa el plan de vacunación a nivel nacional. A paso lento, por lo que se esperaba a principios de año, pero con una leve mejoría en las últimas semanas, esta es la carta que pretende jugar el gobierno para tratar de frenar la velocidad de contagios y sobre todo sus consecuencias.

La buena noticia de la semana es que se llegó a aplicar 1 millón de dosis semanales. Así, de las 7085796 dosis distribuidas en el país, ya están aplicadas 5282763 dosis. Es decir, que al menos el 10% de la población tiene la primer dosis. El 64% de las personas mayores de 80 años ya tiene al menos una dosis aplicadas, mientras que entre 70 y 79 años, el rango que más víctimas fatales sufrió, hay un 56% de las personas vacunadas.

El cierre de la semana es gris, tanto como el clima en Buenos Aires, pero todo puede estar peor si no tomamos en serio la situación. Por eso, muy importante, respetar la distancia social, evitar los encuentros en lugares cerrados, usar el barbijo y lavado de manos constantemente, ventilar los lugares cerrados y fundamentalmente responsabilidad individual. No hay otra solución mágica hasta que al menos el 70% de la población no esté vacunada.

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