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POBREZA: 4 DE CADA 10 NIÑES SUFREN MALNUTRICIÓN

Un informe realizado por el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCi) reveló que el 42,1% de niñes y adolescentes que asisten a comedores y merenderos populares sufren malnutrición. La principal afección que es el exceso, que castiga al 39,2%. “La malnutrición también abre las puertas a enfermedades crónicas no transmisibles, como
la diabetes y la obesidad, comprometiendo el presente y futuro de les niños/as y adolescentes de las familias pobres de la Argentina” expresó en conferencia de prensa Laura Lonatti, Coordinadora Nacional del Área de Salud Colectiva del Instituto.

Estas cifras son elocuentes y se emparentan con los números de pobreza expresados por el INDEC. La pobreza que afecta a el 55% de les niñes de 0 a 14 años, tiene su correlato en el aspecto alimentario. Según el estudio del ISEPCi el 49,1% de les niñes de entre 6 y 10 años presenta malnutrición. Y esta cifra viene en aumento, dado que en 2019 se registró un 43,8%.

El informe se realizó sobre 50 mil niñes de 1066 comedores y merenderos, y representa el Índice Barrial de Situación Nutricional (IBSN). Expresa “la evolución de la situación de malnutrición en niños/niñas y adolescentes a lo largo de todo el país sobre todo en las familias con menores recursos; familias que viven en una situación complicada, ya que
asisten diariamente o semanalmente a comedores comunitarios para obtener una ración de comida que les permita completar la alimentación básica” manifestó el director del ISEPCi, Isaac “Yuyo” Rudnick.

Otra de las referencias que deja como resultado dicho informe es que sólo el 55% de las familias que acuden a comedores y merenderos pueden realizar las 4 comidas diarias. Mientras que el 17% sólo accede a 2 comidas. Por eso, resulta indispensable y urgente el desarrollo de políticas públicas para contener este flagelo. Es necesario la ampliación de los
programas alimentarios existentes; la mejora de la calidad nutricional con incorporación de alimentos frescos carnes, huevos, frutas, verduras y lácteos; la equiparación de los montos de los programas de empleo de la economía popular al valor de la Canasta Básica de Alimentos; y la jerarquización de acciones preventivas de detección precoz de malnutrición y monitoreo del crecimiento para la protección y cuidado.” manifestó Lonatti.

Además, se evidencia en el impacto de la malnutrición sobre todo por exceso, en el 39% de les niñes, que se manifiesta en obesidad, un 20,96%, y sobre peso un 18,6%. Esto se encuentra concentrado en niñes de entre 6 y 18 años generalmente. “El haber aumentado más o menos un 6% el exceso de peso es muchísimo. Eso es lo que demuestra la gravedad del problema de malnutrición” manifestó Enrique Abeyá Gilardón, Médico pediatra, Mg. Scientificae en Nutrición con énfasis en Salud Pública
Materno-Infantil. Mientras tanto, Agustín Salvia, Director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, detalló las limitaciones del sistema que quedan demostradas en “la insuficiencia que tiene nuestro sistema de
protección alimentaria para garantizar una buena nutrición, una buena alimentación y una salud alimentaria a millones y millones de niños y niñas en este país. A los sectores más pobres y vulnerables.”

Este estudio da una imagen clara de lo que sucede en los barrios populares y las carencias que llevan a poner en riesgo a los más débiles. El 46% de las personas monitoreadas hace más de un año que no tienen acceso a controles de salud. Y hay 1369 con las cartillas de vacunación incompletas. Esto centrado fundamentalmente en la provincia de Buenos Aires, donde 583 personas no tienen todas las vacunas necesarias.

Entre las consideraciones que surgen de este estudio, que fue resultado de la colaboración de especialistas y la comunidad, deja en evidencia que “Los trastornos nutricionales son reproductores de desigualdad social; además, que la alimentación inadecuada compromete el presente de estos niñes, abre las puertas a enfermedades, tanto en lo inmediato como en la edad adulta; asimismo que la ausencia y/o insuficiente ingesta de nutrientes limita el crecimiento y desarrollo integral tanto
físico como psicosocial, deteriorando su calidad de vida. Y que les niñes con malnutrición cuentan con un nivel de complejidad mucho mayor para terminar sus estudios y capacitarse, anulando las oportunidades para acceder a trabajo digno”.

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